Casi entrando en el sábado 22 de noviembre se produjo el cierre de la Conferencia de Cambio Climático COP30 en Belém, Brasil, tras intensas negociaciones que se prolongaron durante toda la noche y mantuvieron a los delegados en vilo hasta el último momento. Lo que debía ser el ritmo habitual de las sesiones plenarias de clausura de los órganos rectores de la CMNUCC, el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París se vio repetidamente interrumpido por cuestiones de orden, objeciones y reservas planteadas por numerosos grupos y Partes.
La conferencia, concebida como una COP de la “verdad” y la “implementación”, se desarrolló además en un contexto operacional complejo, marcado por retos logísticos como la evacuación masiva de asistentes tras un incendio durante la segunda semana que obligó a suspender temporalmente los trabajos.
