SOSTENIBILIDAD ENERGÉTICA: CÓMO INTEGRARLA EN LA ESTRATEGIA EMPRESARIAL

24 septiembre, 2026

SOSTENIBILIDAD ENERGÉTICA: CÓMO INTEGRARLA EN LA ESTRATEGIA EMPRESARIAL

AERCE celebró el pasado 23 de septiembre, en la sede de Fundación Juan XXIII, el workshop “La sostenibilidad energética en la estrategia empresarial”, una jornada dedicada a analizar cómo la compra de energía ha evolucionado desde una decisión centrada fundamentalmente en el precio hacia una gestión estratégica en la que confluyen coste, riesgo, eficiencia, sostenibilidad e impacto social.

El encuentro, patrocinado por Fundación Juan XXIII, Enertrade y STX Group, y con la colaboración de ANESE, reunió a expertos y profesionales de diferentes sectores para abordar algunos de los principales retos que afrontan actualmente las organizaciones en materia energética: la volatilidad de los mercados, las nuevas fórmulas de contratación, la gestión del riesgo, la descarbonización, los Certificados de Ahorro Energético (CAE) y la incorporación de criterios ambientales y sociales a las decisiones de compra.

En la apertura del encuentro se puso el foco en la transformación que está experimentando esta categoría. La energía ha dejado de ser únicamente una partida de coste para convertirse en una cuestión directamente vinculada con la competitividad de las compañías, su exposición al riesgo, sus objetivos de sostenibilidad y su capacidad para anticiparse a un entorno regulatorio y de mercado cada vez más complejo.

Precio, sostenibilidad e impacto social: una visión 360 de la energía

La primera intervención corrió a cargo de Laura Herrero, directora de Marketing de Fundación Juan XXIII, quien presentó la labor de esta organización sin ánimo de lucro dedicada a la inclusión sociolaboral de personas en situación de vulnerabilidad psicosocial, especialmente personas con discapacidad.

Fundación Juan XXIII cuenta con más de 900 trabajadores y desarrolla once líneas de actividad dentro de la economía social, combinando la prestación de servicios a empresas con la generación de oportunidades laborales y sociales. Entre estas actividades se encuentra Juan Energy, su comercializadora de energía, que incorpora el impacto social como elemento diferencial de la contratación.

A continuación, Óscar Unzué, director de Operaciones de Juan Energy, profundizó en el concepto de “energía 360”, una propuesta basada en tres dimensiones: precio transparente, energía renovable certificada e impacto social medible.

En materia de costes, destacó la importancia de trabajar con un “precio entero”, que permita conocer todos los componentes que integran realmente la factura —energía, potencia, desvíos, costes de gestión y otros conceptos— y comparar las ofertas en igualdad de condiciones.

En sostenibilidad ambiental, el foco se situó en las Garantías de Origen (GdO) gestionadas por la CNMC como mecanismo para acreditar el origen renovable de la electricidad. Su incorporación explícita tanto en las licitaciones como en los contratos resulta fundamental para garantizar la trazabilidad y evitar prácticas de greenwashing.

La tercera dimensión incorpora el impacto social de las decisiones de compra. La contratación de servicios con Centros Especiales de Empleo puede contribuir al cumplimiento de las medidas alternativas previstas en la Ley General de Discapacidad y, al mismo tiempo, aportar métricas cuantificables para las estrategias ESG y las memorias de sostenibilidad.

Un planteamiento que evidencia también la necesidad de una mayor colaboración entre Compras, Sostenibilidad, Recursos Humanos, Finanzas y Compliance.

Los CAE, una nueva oportunidad para monetizar la eficiencia

La siguiente intervención estuvo protagonizada por Daniel Navarrete, director de proyectos estratégicos de ANESE (Asociación Nacional de Empresas de Servicios Energéticos), quien abordó el papel de los Certificados de Ahorro Energético (CAE) como herramienta para convertir las actuaciones de eficiencia en valor económico para las organizaciones.

En funcionamiento en España desde 2023, los CAE permiten acreditar los ahorros energéticos obtenidos tras una actuación de eficiencia. Cada certificado representa una determinada cantidad de energía final ahorrada que puede ser monetizada dentro del sistema, lo que abre una nueva vía para mejorar el retorno de las inversiones.

Durante la sesión se explicó la arquitectura de un mercado en el que participan sujetos obligados y delegados, verificadores acreditados, gestores autonómicos y el coordinador nacional, así como las diferencias entre las actuaciones estandarizadas, para las que existe un catálogo de fichas con ahorros predefinidos, y las singulares, destinadas a proyectos más complejos y que requieren sistemas específicos de medición y verificación.

Uno de los principales mensajes fue la conveniencia de incorporar los CAE desde el inicio del análisis de una inversión en eficiencia, y no una vez ejecutada. Una adecuada planificación documental, la definición de líneas base, las mediciones antes y después de las actuaciones y la trazabilidad del proyecto son esenciales para poder certificar posteriormente los ahorros.

Su monetización puede, además, reducir los periodos de retorno de las inversiones e incluso hacer viables proyectos que inicialmente no alcanzaban los umbrales de rentabilidad exigidos.

Comprar energía en un mercado marcado por la volatilidad

Juan Salsas, CEO de Enertrade, Consultora e Inversiones, centró su intervención en la compra de energía y la gestión del riesgo de precio en un escenario de fuerte volatilidad.

Salsas explicó el funcionamiento de los mercados mayoristas de electricidad y gas y las distintas variables que determinan los costes energéticos de las compañías. En el mercado eléctrico, aproximadamente un 60 % del coste corresponde a la propia energía —y es, por tanto, susceptible de negociación y gestión— mientras que el resto procede de componentes regulados.

La creciente penetración de las renovables está modificando profundamente el comportamiento del mercado. La producción solar genera periodos con precios muy bajos o incluso nulos durante determinadas horas, mientras que fuera de esas franjas pueden producirse incrementos significativos.

A ello se suma un escenario geopolítico que ha alterado los mercados internacionales del gas. La reducción del suministro ruso a Europa y el mayor peso del Gas Natural Licuado (GNL) han incrementado los costes y la exposición europea a acontecimientos políticos, logísticos y geoestratégicos.

En este contexto, las empresas disponen de diferentes alternativas de contratación —precio fijo, indexación al mercado spot, mercados de futuros o fórmulas flexibles— y pueden recurrir a coberturas escalonadas que permitan reducir la exposición al riesgo sin renunciar a aprovechar momentos favorables del mercado.

El mensaje central fue que gestionar adecuadamente la energía exige definir previamente una estrategia y un nivel de riesgo asumible: no se trata de adivinar el mejor momento para comprar, sino de gestionar la incertidumbre y de estar bien asesorados.

La gestión del riesgo energético en las grandes compañías

Tras una pausa para el café y el networking, Óscar Ortiz Sánchez, responsable de compras de energía en Telefónica España, mostró la evolución experimentada por la gestión energética de la compañía: desde una función fundamentalmente administrativa, ligada al suministro y la facturación, hasta un modelo estructurado de gestión de cartera y riesgo energético.

Telefónica combina actualmente diferentes horizontes de contratación. Una parte relevante de su consumo se cubre mediante PPAs a largo plazo, que aportan estabilidad de costes y contribuyen a sus objetivos de utilización de energía renovable; otra se gestiona mediante cierres tácticos y escalonados en los mercados de futuros; y se mantiene una exposición controlada al mercado spot para poder aprovechar determinados momentos de precios bajos.

Este modelo permite reducir la volatilidad, mejorar la previsibilidad presupuestaria y evitar que las decisiones de compra dependan de una única referencia o de un único momento del mercado.

La experiencia de Telefónica ejemplifica también la propia transformación de la función de Compras: de administrar contratos y facturas a gestionar riesgos, coberturas y decisiones con impacto directo en el negocio.

Nuevas reglas para un mercado energético cada vez más complejo

A continuación, Álvaro Alonso Cruzado, Director Energy & Utilities, Building, Engineering & Maintenance, Regional Office de Minor Hotels Europe & Americas, trasladó esta reflexión al sector hotelero y a un mercado energético cada vez más condicionado por la incertidumbre, la volatilidad y los algoritmos.

La gestión de un portafolio de alrededor de 350 hoteles repartidos por numerosos países añade una complejidad importante a la contratación de energía debido a la diversidad de consumos, activos, mercados y modelos de gestión.

En este sector, la energía representa una partida relevante del OPEX y métricas como el coste energético por habitación vendida permiten vincular directamente las decisiones de contratación con la rentabilidad del negocio.

Minor combina contratos fijos, indexados y fórmulas flexibles multiclick, que permiten realizar cierres escalonados en función de la evolución de los mercados y de los objetivos presupuestarios. Asimismo, trabaja con PPAs y otras fórmulas a largo plazo, que requieren analizar cuidadosamente el equilibrio entre producción, consumo, duración de los contratos y evolución esperada del mercado.

Alonso destacó también cómo la automatización, los algoritmos y las herramientas de inteligencia artificial están ganando peso en los mercados energéticos, introduciendo nuevas dinámicas en la negociación y obligando a las empresas a disponer de información y capacidad de análisis prácticamente en tiempo real. En un mercado en el que determinados movimientos pueden producirse con enorme rapidez, la tecnología se convierte así en un elemento más que tener en cuenta dentro de la estrategia de gestión del riesgo.

Puso también el foco en elementos contractuales que han adquirido una relevancia creciente, desde los servicios de ajuste y las pérdidas hasta las cláusulas de fuerza mayor, los mecanismos de fijación de precios o las propias Garantías de Origen.

Todo ello refuerza una de las ideas centrales del workshop: el precio por sí solo ya no es suficiente para evaluar una estrategia de compra de energía.

Del objetivo de descarbonización a la ejecución

El siguiente bloque estuvo dedicado a trasladar los objetivos de sostenibilidad a decisiones energéticas concretas.

Daniel di Paolo, Sales Manager de STX Group, y Roberto Méndez, Product Manager de Resonac, abordaron las distintas alternativas disponibles para avanzar en la descarbonización de consumos que no pueden electrificarse fácilmente.

Entre ellas destacó el biometano, gas renovable producido a partir de residuos orgánicos que, tras su depuración, puede alcanzar características equivalentes a las del gas natural y utilizar las infraestructuras existentes.

Durante la intervención se analizaron las Garantías de Origen, las Pruebas de Sostenibilidad y la necesidad de diferenciar entre el coste de la propia energía y el valor de sus atributos ambientales y de reducción de emisiones.

El caso de Resonac, compañía intensiva en consumo energético, permitió mostrar cómo el biometano puede convertirse en una alternativa viable en procesos industriales en los que otras tecnologías, como el hidrógeno renovable, todavía presentan dificultades económicas o logísticas.

El biometano se planteó así como una solución disponible para avanzar en el corto plazo en la descarbonización de determinados usos térmicos, mientras maduran otras tecnologías.

Los CAE, vistos desde todos los actores del sistema

El workshop concluyó con una mesa de debate dedicada nuevamente a los Certificados de Ahorro Energético, esta vez desde la perspectiva de los distintos agentes que participan en el sistema.

Moderada por Daniel Navarrete, de ANESE, contó con la participación de Diego Pieres, Business Developer Energy Efficiency de ACT Group; Roberto Díaz, Product Manager CAEs & HVAC de Endesa; Soledad Martínez, directora del área de ESG de Acerta; y Marta Góngora, coordinadora de productos de negocio sostenible de CaixaBank.

La conversación permitió abordar los CAE desde diferentes perspectivas: la identificación y ejecución de proyectos de ahorro, su verificación técnica, la monetización de los certificados y las posibilidades de financiación.

Entre las principales conclusiones destacó, nuevamente, la importancia de planificar correctamente cada actuación desde su origen. Documentar el consumo de partida, conservar evidencias, prever las mediciones necesarias y trasladar los requisitos de certificación a proveedores e instaladores puede marcar la diferencia entre un ahorro energético técnicamente conseguido y un ahorro que, además, pueda convertirse en CAE.

También se puso de manifiesto el potencial del sistema para mejorar la rentabilidad de las inversiones y generar un círculo virtuoso en el que el valor obtenido por los ahorros pueda destinarse a financiar nuevas actuaciones de eficiencia.

El mercado español, todavía joven, avanza ahora hacia una mayor digitalización, homogeneización de criterios y simplificación de procedimientos, elementos fundamentales para consolidar la confianza de empresas, entidades financieras y resto de participantes.

De comprar energía a gestionar una categoría estratégica

Las distintas intervenciones del workshop mostraron una misma realidad desde perspectivas muy diferentes: la energía se ha convertido en una categoría estratégica para las organizaciones.

Su gestión exige hoy comprender mercados financieros, regulación, sostenibilidad, eficiencia energética, nuevas tecnologías y riesgos geopolíticos. También requiere trabajar con horizontes temporales mucho más amplios y coordinar las decisiones de Compras con Finanzas, Operaciones, Sostenibilidad, Recursos Humanos y Compliance.

Para los profesionales de Compras, este escenario implica pasar de negociar únicamente contratos y precios a gestionar carteras, riesgos y oportunidades de creación de valor.

PPAs, mercados de futuros, contratos flexibles, Garantías de Origen, biometano, electrificación, eficiencia energética o CAE forman ya parte de una misma conversación.

Una conversación en la que sostenibilidad, competitividad y estrategia empresarial están cada vez más estrechamente vinculadas.