MENOS DEMANDA, MAYOR PRESIÓN SOBRE COSTES: EL RETO DE LA INDUSTRIA MANUFACTURERA ESPAÑOLA EN JUNIO DE 2026

14 julio, 2026

MENOS DEMANDA, MAYOR PRESIÓN SOBRE COSTES: EL RETO DE LA INDUSTRIA MANUFACTURERA ESPAÑOLA EN JUNIO DE 2026

SECTOR MANUFACTURERO ESPAÑOL – PMI JUNIO 2026

El sector manufacturero español registró un deterioro de su actividad durante junio de 2026. El índice PMI descendió hasta 49,7 puntos, frente a los 51,2 de mayo, situándose por debajo del umbral de 50 que separa el crecimiento de la contracción. Se trata de la primera contracción de las condiciones operativas en tres meses y refleja una pérdida de dinamismo en la industria.

La evolución negativa estuvo impulsada principalmente por el debilitamiento de la demanda, tanto nacional como internacional, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y por el impacto de los elevados precios sobre los clientes

“Los datos de junio indicaron una contracción de la economía del sector manufacturero español, a medida que los nuevos pedidos cayeron notablemente y la producción se redujo ligeramente por primera vez en tres meses. Se observaron nuevamente indicios de una moderación de la acumulación de stocks de seguridad que fue evidente a principio de año, mientras que las empresas indicaron que los elevados precios de venta tuvieron un impacto negativo en la demanda. De hecho, los precios cobrados aumentaron al ritmo más rápido desde el otoño de 2022, lo que ha generado ciertas presiones inflacionistas incómodas en la cadena de suministro tras el choque energético y de suministro que disparó los precios de los insumos manufactureros durante la primavera. No obstante, en junio se produjeron algunos progresos positivos en este ámbito, ya que los precios de los insumos aumentaron a un ritmo notablemente más lento (aunque de todas formas sigue elevado). De cara al futuro, los recientes avances para poner fin al conflicto en Oriente Medio podrían contribuir a aliviar aún más algunas de estas presiones inflacionistas; aunque las empresas mantienen cierta cautela al evaluar las perspectivas, ya que el nivel de confianza sigue por debajo de la tendencia y se han vuelto a recortar tanto el empleo como las compras. De hecho, cabe esperar presiones en la producción a corto plazo debido al desajuste entre los pedidos y la producción registrado en junio, el cual provocó el primer aumento de los stocks de productos terminados en más de año y medio”.

Paul Smith, Economics Director de S&P Global Market

Demanda y producción

Los nuevos pedidos registraron una caída significativa por segundo mes consecutivo. Las empresas atribuyen esta situación a la incertidumbre asociada al conflicto en Oriente Medio, al aplazamiento de decisiones de compra por parte de los clientes, a la reducción del acopio preventivo de existencias y a los elevados precios de venta.

Las exportaciones también se vieron afectadas, acumulando diez meses consecutivos de descenso y registrando en junio la caída más intensa desde marzo.

Como consecuencia, la producción disminuyó por primera vez en tres meses. Sin embargo, la fabricación siguió superando ligeramente las ventas, lo que provocó un incremento de los stocks de productos terminados, algo que no ocurría desde hacía diecinueve meses.

Empleo y carga de trabajo

La reducción de pedidos llevó a muchas compañías a ajustar su capacidad productiva. El empleo descendió por décimo mes consecutivo, aunque el ritmo de caída fue moderado y el más suave desde noviembre de 2025.

Los pedidos pendientes apenas crecieron y la carga de trabajo permaneció prácticamente estable. Los retrasos en los suministros generaron cierta acumulación de trabajo en algunas empresas, pero la debilidad de la demanda limitó cualquier aumento relevante.

Compras, inventarios y suministro

La actividad de Compras disminuyó por séptimo mes consecutivo y al ritmo más intenso en más de un año. Las empresas adaptaron sus adquisiciones a unas menores necesidades de producción y a una demanda más débil.

Los stocks de materias primas y componentes también continuaron reduciéndose por noveno mes consecutivo, debido tanto a la menor actividad de Compras como al consumo de inventarios disponibles para afrontar retrasos de suministro.

Los problemas en las cadenas de suministro siguieron siendo importantes. Las empresas señalaron retrasos en transporte marítimo, escasez de materiales y dificultades en los proveedores vinculadas al conflicto en Oriente Medio.

Costes e inflación

La inflación de los costes continuó siendo muy elevada, aunque menos intensa que en mayo. El encarecimiento del petróleo, la energía, el transporte y numerosas materias primas siguió presionando los costes de producción.

Para proteger sus márgenes, muchos fabricantes trasladaron esos incrementos a sus clientes. Como resultado, los precios de venta aumentaron al ritmo más fuerte desde octubre de 2022.

Perspectivas

A pesar del deterioro actual, las empresas mantienen una visión relativamente positiva para los próximos doce meses. El indicador de producción futura aumentó hasta 58,9 puntos, su nivel más alto de los últimos cuatro meses. No obstante, la confianza sigue situándose por debajo de los niveles habituales debido a la incertidumbre existente y a la reciente debilidad de las ventas.

¿QUÉ PUEDEN HACER LAS EMPRESAS?

Partiendo de estas cuestiones, las empresas manufactureras podrían considerar las siguientes líneas de actuación:

1. Ajustar inventarios con mayor precisión

El informe muestra una caída de la demanda y un aumento de los stocks de productos terminados por primera vez en 19 meses. Ante este contexto, conviene revisar los niveles de producción y los parámetros de inventario para evitar acumulaciones innecesarias y costes financieros asociados.

2. Reforzar la gestión de Compras

Dado que persisten retrasos de suministro, escasez de determinados materiales y volatilidad de precios, puede ser recomendable:

  • Diversificar proveedores.
  • Incrementar la homologación de suministradores alternativos.
  • Revisar contratos de suministro a medio plazo.
  • Identificar materias primas críticas con mayor riesgo de interrupción.

3. Mejorar la planificación de la demanda

La caída de los nuevos pedidos y el aplazamiento de decisiones de compra por parte de los clientes hacen especialmente importante:

  • Incrementar la frecuencia de revisión de previsiones.
  • Trabajar con varios escenarios de demanda.
  • Coordinar más estrechamente las áreas Comercial, Operaciones y Compras.

4. Controlar el impacto de los costes

El informe señala que los costes de compra siguen siendo elevados y que muchas empresas han trasladado esos incrementos a los precios de venta. Sin embargo, también indica que los altos precios están afectando negativamente a la demanda. Por ello, puede ser necesario:

  • Revisar márgenes por producto.
  • Priorizar productos de mayor rentabilidad.
  • Analizar oportunidades de reducción de costes operativos y logísticos.
  • Revisar políticas de precios para no deteriorar aún más las ventas.

5. Ganar flexibilidad productiva

La reducción continuada de pedidos y la incertidumbre sobre la evolución futura aconsejan mantener estructuras productivas flexibles:

  • Ajustar turnos y capacidades según la carga real.
  • Favorecer la polivalencia de los equipos.
  • Optimizar la utilización de recursos productivos.

6. Vigilar estrechamente los riesgos geopolíticos

El conflicto en Oriente Medio aparece en el informe como uno de los principales factores detrás de:

  • La caída de la demanda.
  • El aumento de costes energéticos.
  • Los retrasos en transporte marítimo.
  • Los problemas de suministro.

Por ello, resulta aconsejable mantener planes de contingencia para escenarios de interrupción logística o nuevas tensiones en energía y materias primas.

7. Aprovechar la mejora gradual de expectativas

Aunque la situación actual es débil, el indicador de producción futura sigue en zona positiva (58,9), lo que refleja que las empresas mantienen expectativas de crecimiento a doce meses. Esto sugiere que, además de proteger la actividad a corto plazo, conviene seguir desarrollando capacidades comerciales, innovación y proyectos de mejora que permitan capturar la recuperación cuando la demanda se estabilice.

La principal conclusión es que el problema actual no parece ser la capacidad productiva, sino la combinación de demanda débil, costes elevados e incertidumbre geopolítica. Por tanto, las prioridades deberían centrarse en preservar márgenes, ajustar inventarios, asegurar el suministro y mantener suficiente flexibilidad operativa para reaccionar cuando se recupere la demanda

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Equipo de redacción AERCE