EUROPA ‘RELAJA’ LAS NORMAS DE SOSTENIBILIDAD, PERO LA DIGITALIZACIÓN DEBE CONTINUAR
Por Carlos Tur, country manager de JAGGAER para España y Portugal
Después de meses de debates y votaciones, el Consejo y el Parlamento Europeo han alcanzado un acuerdo provisional para simplificar los requisitos de información y diligencia debida en materia de sostenibilidad, con el fin de impulsar la competitividad de la UE.
El acuerdo simplifica las directivas sobre información corporativa de sostenibilidad (CSRD) y diligencia debida en materia de sostenibilidad (CSDDD), reduciendo la carga informativa y limitando las obligaciones para las empresas más pequeñas.
Para la CSRD, la Comisión propuso aumentar el umbral de empleados a 1.000 y excluir a las pymes. Se añade ahora un umbral de facturación neta superior a 450 millones de euros. Los legisladores también acordaron una exención transitoria para las empresas que debían empezar a presentar informes a partir del ejercicio 2024 (denominadas de la “primera ola”), que quedarían fuera del ámbito de aplicación en 2025 y 2026.
Para la CSDDD, se aumentan los umbrales a 5.000 empleados y 1.500 millones de euros de facturación. Los legisladores consideran que estas grandes empresas tienen mayor influencia en su cadena de valor, y son las más preparadas para generar un impacto positivo y absorber los costes y las cargas de los procesos de diligencia debida.
También se aplaza la fecha límite de transposición de la CSDDD un año más, hasta el 26 de julio de 2028. Las empresas deberán cumplir las nuevas medidas antes de julio de 2029.
Igualmente, se elimina la obligación de que las empresas adopten un plan de transición para la mitigación del cambio climático.
¿Qué relación tienen estas directivas con la función de compras?
La responsabilidad general recae, en la mayoría de los casos, en un área específica denominada Sostenibilidad, Responsabilidad Social Corporativa o ESG. Sin embargo, dado que estos temas abarcan no solo las operaciones internas de la empresa, sino toda la cadena de valor, el departamento de compras desempeña un papel fundamental en la recopilación de datos, la actuación y la elaboración de informes al respecto.
Compras es responsable del análisis de materialidad (proceso crucial para las empresas que desean identificar y priorizar los temas de sostenibilidad más relevantes para su negocio y sus grupos de interés) y la estrategia de reducción de CO2. También será responsable de todos los demás requisitos, como la elaboración de políticas, acciones, objetivos, efectos financieros, métricas y evaluación de riesgos.
En cuanto a la CSDDD, se espera que las empresas gestionen los riesgos mediante un proceso preventivo que abarca desde la identificación hasta la evaluación de riesgos (¿cuál es la probabilidad de que ocurra un riesgo y cuál es su gravedad en caso de que ocurra?), y, finalmente, las disposiciones para la respuesta ante desastres en caso de que se materialice un riesgo, como una violación de los derechos humanos.
Cumplimiento responsable en toda la cadena de suministro
El cumplimiento de estas normativas no debe considerarse únicamente como requisito legal sujeto a plazos y sanciones. Nosotros animamos a las empresas y los países a verlo como una oportunidad estratégica para que mejoren su competitividad y refuercen su reputación en un entorno donde la sostenibilidad es cada vez más valorada.
En la actualidad, algunos de los mayores beneficios –y riesgos- en cuanto a impacto ambiental, social y de gobernanza se dan en todos los elementos que intervienen en la cadena de suministro. Y en particular, el departamento de compras es clave para la creación de valor, ya que la sostenibilidad y la digitalización influyen directamente en la cuenta de resultados de una organización. Es decir, no solo es “cumplir”, sino además obtener beneficios tangibles.
Digitalización ‘non stop’
Y no solo es que las empresas estén obligadas a cumplir estos puntos; es que además, haciéndolo, serán más rentables. Las medidas relacionadas con la sostenibilidad aseguran la viabilidad tanto de la compañía como de los proveedores, dado que se satisfacen las exigencias de los consumidores en la cadena de suministro. Aquellas empresas bien valoradas en ESG tienen mayor valoración bursátil. Aunque, en última instancia, el objetivo es proteger los derechos humanos y abordar los problemas ambientales que afronta el planeta.
Solo una empresa digitalizada es capaz de hacer ese seguimiento. Las empresas que aplican tecnología en sus procesos, además de evitar gastos innecesarios y funciones redundantes, están contribuyendo a su propia eficiencia y a mejorar las condiciones de sus empleados, proveedores y clientes. Y también del entorno y de la comunidad a la que sirven. Podemos afirmar que las empresas que mejor cumplan con los criterios ESG son más atractivas para los inversores.
Además, la mayoría de las organizaciones no tienen la tecnología, personas y recursos para poder realizarlo internamente y necesitan de un proceso digitalizado y apoyo externo para cumplir con estas legislaciones.
Por tanto, no hay que esperar a las advertencias o las sanciones: la sostenibilidad ya no es una opción o una ley más, sino que constituye un elemento más del ADN de una organización, y así tiene que demostrarlo para operar con clientes, empleados y proveedores.
Las empresas cuentan, por tanto, con más tiempo para prepararse. Pero queremos dejar claro que este aplazamiento no debe suponer un parón en los planes para digitalizar sistemas y procesos. Es más, cuanto antes empiecen a hacerlo, en mejores condiciones llegarán.