Las condiciones operativas en el sector manufacturero de España se deterioraron en agosto en medio de caídas simultáneas de la producción y de los nuevos pedidos. El empleo también disminuyó, mientras que las expectativas a futuro se moderaron. Este hecho reflejó, a su vez, cierta preocupación por el aumento de los precios, especialmente los de la energía, ya que los últimos datos muestran una notable aceleración de la inflación de los costes de los insumos en general. Asimismo, también siguieron siendo evidentes los desafíos con respecto a la oferta, ya que se observó un nuevo y considerable empeoramiento de los plazos de entrega de los insumos.
El Índice S&P Global PMI® del Sector Manufacturero de España ajustado estacionalmente (un índice compuesto diseñado para
ofrecer un resumen de las condiciones operativas de la economía manufacturera), volvió a situarse por debajo del nivel de ausencia de cambios de 50.0 en agosto. Al caer de 50.2 registrado en julio a 49.5, el índice registró su lectura más baja desde marzo, y representó un empeoramiento de las condiciones operativas por segunda vez en los últimos tres meses.
Tanto la producción como los nuevos pedidos disminuyeron en agosto. Después de tener en cuenta la estacionalidad habitual asociada a los cierres de las fábricas en verano, la caída de la producción fue la más acusada registrada desde finales de 2023. Las empresas encuestadas atribuyeron el descenso de la producción principalmente a una ligera reducción de los nuevos pedidos, en medio de informes de un estancamiento tanto de la demanda como de las condiciones del mercado. Las ventas tanto nacionales como internacionales cayeron (estas últimas, en parte debido a los aranceles), aunque el declive en general de los nuevos pedidos de exportación fue solo marginal y el más leve desde noviembre de 2025.
