Desde el amplio consenso alcanzado en 2015, la regulación en materia de sostenibilidad ha
crecido con rapidez en Europa como parte del Pacto Verde. Este impulso respondía a la urgencia
del momento, acelerando la actuación de empresas y gobiernos y elevando el nivel de compromiso en los consejos de administración. Sin embargo, tal como advertía el Informe Draghi, esta presión creciente también ha generado efectos indeseados: un aumento de la burocracia, mayor inseguridad jurídica, riesgos de incumplimiento y dudas sobre su impacto en la competitividad.
En este contexto, durante este segundo mandato de Von der Leyen. la Comisión Europea ha buscado reajustar su estrategia para reforzar la seguridad, la calidad de vida y un crecimiento verdaderamente sostenible, al tiempo que fortalece su competitividad frente a EE. UU. y China ante los desafíos tecnológicos, climáticos y económicos. En línea con este enfoque, a comienzos de 2025 presentó la Brújula para la Competitividad, un instrumento clave para orientar su acción y anticipar varias de las principales medidas, que han sido finalmente aprobadas hoy.
