La economía de la zona euro experimentó un crecimiento marginal en enero, el primero desde agosto de 2024, impulsado principalmente por la finalización de pedidos pendientes. Sin embargo, la recuperación fue frágil, con una caída sostenida en los nuevos pedidos y una disminución más pronunciada en las exportaciones. Las empresas enfrentaron un repunte en las presiones de costes, con los precios de insumos subiendo al ritmo más rápido desde abril de 2023. A pesar de ello, las perspectivas a futuro mejoraron, con las expectativas de crecimiento más fuertes desde julio de 2024. España fue el principal motor de crecimiento, mientras que Alemania también destacó, aunque de forma moderada. La actividad en Italia permaneció estancada y Francia sufrió contracciones. La casi estabilización del empleo y el optimismo empresarial fueron factores clave, aunque la confianza aún estuvo por debajo del promedio histórico. Las empresas incrementaron precios debido a los costos elevados.
