Por Mario Romero, Head of Sales Iberia en osapiens
Las cadenas de suministro globales se enfrentan a uno de los periodos más complejos de su historia, caracterizado por la volatilidad y la incertidumbre. La pandemia, los conflictos bélicos, la tensión entre grandes potencias y las políticas proteccionistas han hecho patente la vulnerabilidad de los modelos tradicionales.
En este entorno, las decisiones de Compras también se vuelven más complejas, ya que se transforman en un aspecto estratégico para las empresas. Dicho así, puede sonar exagerado, pero los fallos o las interrupciones en la cadena de suministro no solo conllevan pérdidas económicas, sino que también se suman los problemas de confianza y reputacionales. Ya no hablamos únicamente de costes y eficiencia operativa, ahora hablamos de resiliencia y sostenibilidad.
Cabe destacar que el mercado internacional de gestión del riesgo de proveedores se encuentra valorado en 4.100 millones de dólares en 2024 y está previsto que en 2033 alcance los 9.100 millones. De aquí podemos inferir que la resiliencia de las compañías depende directamente de la visibilidad continua y multinivel.
Otro de los grandes temas relacionados con la gestión de proveedores es la visibilidad completa en redes. Incluso las organizaciones que cuentan con sistemas de compras avanzados encuentran dificultades a la hora de mapear y evaluar a los proveedores multinivel. Aquí pueden aparecer vulnerabilidades ocultas como infracciones de cumplimiento local, falta de recursos y materias primas, por mencionar algunos ejemplos
Por otro lado, los procesos de gestión de riesgos continúan siendo dispersos y reactivos, con información repartida en distintos sistemas, evaluaciones manuales y poca sincronización entre departamentos. Esta falta de integración hace que los equipos dediquen tiempo a consolidar datos en lugar de abordar los riesgos directamente, lo que explica por qué la gestión del riesgo de proveedores se ha convertido en una prioridad clave para la alta dirección.
Por estos motivos es decisivo que las compañías comprendan que la gestión de proveedores es clave para impulsar la competitividad y que aquellas empresas que vean en la tecnología una aliada serán capaces de anticipar riesgos, identificar vulnerabilidades y garantizar la continuidad de la empresa.
De la reactividad a la proactividad gracias a la tecnología
Desde osapiens estamos convencidos de que en el actual entorno empresarial la sostenibilidad ha pasado de ser un requisito legal para convertirse en un motor de innovación. Solo las empresas que redefinan sus modelos de negocio, apuesten por tecnología innovadora como elemento estratégico para optimizar operaciones e incorporen la sostenibilidad en el centro de la empresa, podrán sobrevivir.Las herramientas digitales permiten pasar de modelos reactivos a predictivos, que anticipan riesgos y mejoran la transparencia en toda la cadena de suministro. Es el caso de la IA y el machine learning, que permiten analizar grandes cantidades de datos, detectando alertas tempranas.
Por otro lado, el Big Data y las plataformas de analítica avanzada facilitan la unificación y consolidación de información, ofreciendo una visión integral del riesgo. Asimismo, tecnologías como el blockchain facilitan la trazabilidad y la autenticidad de los materiales y certificaciones, añadiendo una capa de transparencia en sectores donde la sostenibilidad o el origen responsable son críticos.
Además, la tecnología permite considerar otros criterios de selección como la solidez financiera, riesgo geopolítico o la resiliencia operativa. También permite saber si el proveedor cumple desde el punto de vista normativo y ético, gracias a la detección de sanciones, trabajo infantil o corrupción. Y, por supuesto, comprobar su desempeño medioambiental y social.
La tecnología también ayuda a cumplir con normativas europeas como la Directiva de Diligencia Debida en Sostenibilidad Corporativa (CSDDD) o el EUDR. Asimismo, permite a las empresas medir y reducir su huella de carbono en el Alcance 3, que hace referencia a las emisiones de la cadena de suministro.
En resumen, la tecnología no solo actúa como una herramienta que permite reducir riesgos en la cadena de suministro, sino que redefine el rol de Compras dentro de las empresas. Al dotarla de capacidades analíticas, predictivas y de trazabilidad, la transforma en un actor estratégico capaz de impulsar la sostenibilidad, fortalecer la competitividad y fomentar la innovación. Las empresas que apuesten por la tecnología como la de osapiens para la gestión de proveedores no solo estarán mejor preparadas para anticipar disrupciones, sino que también construirán cadenas de suministro más responsables, transparentes y resilientes, alineadas con las exigencias de un mercado global en constante cambio.
Es el tiempo de pasar de los datos, de la información a las decisiones, aprovechando el poder de la tecnología para construir un futuro empresarial más transparente, sostenible y resiliente.