El nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR) será de aplicación obligatoria a partir del 12 de agosto de 2026 y marcará un antes y un después en la gestión de envases dentro de las empresas europeas. Al tratarse de un reglamento y no de una directiva, sus requisitos serán de aplicación directa en todos los Estados miembros.
Aunque el cumplimiento afecta a toda la cadena de valor, la función de Compras tendrá un papel especialmente relevante. La selección de proveedores, materiales y soluciones de packaging deberán incorporar nuevos criterios relacionados con la reciclabilidad, la trazabilidad y el cumplimiento normativo.
Uno de los cambios más importantes que presenta es que todos los envases deberán disponer de una Declaración de Conformidad que acredite su cumplimiento con los requisitos del PPWR. Esto obligará a los departamentos de Compras a reforzar los procesos de homologación y seguimiento de proveedores.
Además, el reglamento limita el uso de determinadas sustancias, como los PFAS en envases destinados al contacto con alimentos, y promueve la reducción del material utilizado en los embalajes, incluyendo restricciones al exceso de espacio vacío.
Desde una perspectiva económica, el PPWR también introduce tarifas RAP eco-moduladas en función de la reciclabilidad de los envases. En la práctica, los envases más reciclables tendrán menores costes asociados, por lo que las decisiones de Compras influirán directamente en el coste total de cumplimiento.
Por ello, las organizaciones deberían empezar a trabajar desde ahora con sus proveedores para revisar especificaciones, garantizar la disponibilidad de documentación técnica y avanzar hacia soluciones de packaging más circulares.
Más que una obligación regulatoria, el PPWR representa una oportunidad para que Compras impulse la sostenibilidad, reduzca riesgos y genere eficiencia en la cadena de suministro.
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