Gracias a su iniciativa de pesca responsable, Iberostar Hotels & Resorts ganó el premio al mejor proyecto de sostenibilidad en compras en los últimos Premios AERCE. Hablamos con Fran Díaz, Sustainable Procurement Manager de la compañía y líder del proyecto, para que nos cuente cómo fue su desarrollo y cómo la sostenibilidad es hoy un motor estratégico para la reconocida cadena hotelera.
- Iberostar Hotels & Resorts ha hecho de la construcción de un modelo de negocio responsable uno de sus pilares estratégicos, siendo pionero en sostenibilidad dentro del sector turístico. El movimiento Wave of Change es un ejemplo claro de ello. ¿Cómo surge este movimiento?
Nuestro movimiento Iberostar Wave of Change nació como parte de la estrategia de la compañía para construir un modelo de turismo que genere un impacto positivo en los destinos donde operamos. La sostenibilidad constituye un pilar estratégico y tenemos la convicción de que el futuro del sector pasa por proteger y regenerar los ecosistemas que sostienen nuestra actividad.
Con el tiempo, Iberostar Wave of Change ha evolucionado desde un enfoque inicial centrado en los océanos hacia una estrategia más amplia que integra clima, naturaleza, circularidad y abastecimiento responsable. Hoy nos sirve como hoja de ruta para convertir el turismo en una fuerza positiva para las personas y el planeta, integrando la sostenibilidad en todas las áreas del negocio.
- ¿Cómo surge la idea de poner en marcha un programa de pesca responsable?
Al analizar nuestra huella, vimos que los productos del mar representaban una parte importante de nuestro impacto. Por eso perseguimos un objetivo claro: alcanzar el 100% de productos del mar de origen responsable en todas nuestras operaciones. Para lograrlo, seguimos trabajando para lograr mayor trazabilidad, estándares más sólidos y una colaboración más estrecha con nuestros proveedores.
Además, en los destinos estamos implementando Lifting Up Local (LuL), un programa para apoyar a pescadores y productoras locales a cumplir criterios de sostenibilidad y acceder a nuevos mercados. Por ejemplo, en la región EMEA, en colaboración con el profesor Dr. Mohamed Naji del instituto agronómico y veterinario Hassan II, Marruecos, estamos trabajando con pescadores de pequeña escala de las comunidades de Imessouane y Boujdour, cuya pesca tradicional encaja con nuestra política LuL.
- El programa comenzó a desarrollarse en 2018. ¿Cuáles han sido los principales retos a los que os habéis enfrentado y cómo habéis logrado implicar a proveedores, empleados y a la comunidad en su conjunto?
Uno de los retos ha sido encontrar un equilibrio entre incorporar nuevos proveedores que ya cumplen los estándares y acompañar a los actuales en su proceso de transición. Nuestro enfoque principal ha sido apoyar a nuestros proveedores para adoptar nuevos estándares y, en muchos casos, desarrollar compromisos mutuos como el desarrollo conjunto de nuevas especificaciones.
Hoy, entre el 80% y el 90% de nuestro volumen de compra de origen responsable procede de proveedores históricos, lo que demuestra que la transformación es más potente cuando se trabaja en conjunto, creciendo y elevando los estándares de manera compartida.
En destinos donde la pesca artesanal es muy relevante, hemos aprendido la importancia de comprender el contexto local. Más que aumentar el porcentaje de producto local, el reto es contribuir al desarrollo de las comunidades pesqueras que dependen de estos recursos y fortalecer así sus capacidades para acceder a mercados responsables.
De cara al futuro, también debemos trabajar en mejorar las capacidades y el acceso al mercado para que pescadores y productoras locales puedan crecer con nosotros y formar parte de una cadena de suministro más responsable.
- ¿Qué beneficios os ha aportado hasta ahora y qué beneficios esperáis que siga generando en el futuro?
Hoy más del 90% de nuestros productos del mar son de origen responsable, lo que supone un logro importante. Esto ha mejorado la trazabilidad, ha fortalecido la relación con proveedores y ha reducido la presión sobre los ecosistemas. En esta línea queremos seguir avanzando hacia prácticas aún más regenerativas, especialmente de la mano de comunidades locales y de iniciativas de acuicultura sostenible.
- Desde AERCE defendemos que el área de Compras juega un papel decisivo en la implementación de políticas responsables. ¿Siempre lo habéis vivido así en Iberostar?
Sí. La sostenibilidad es uno de los pilares estratégicos de Iberostar y en consecuencia Compras asume un rol central en la consecución de los objetivos corporativos. Una de las claves principales ha sido alinear los propios objetivos del departamento con las metas de sostenibilidad de la compañía, de forma que la sostenibilidad no sea un criterio adicional, sino un pilar fundamental en cada decisión.
En la práctica, esto significa que en categorías como los productos del mar, la responsabilidad del producto es el primer filtro: si no cumple con nuestros criterios de pesca responsable —y no se trata de una solicitud excepcional—, ni siquiera se cotiza. Solo después analizamos precio, calidad o disponibilidad. Lo mismo ocurre con los plásticos de un solo uso, que ya no forman parte de nuestras opciones de compra salvo en casos muy específicos y justificados.
Este enfoque permite que el resto de áreas pueda avanzar con mayor claridad y confianza, sabiendo que las decisiones de Compras ya están alineadas con los compromisos de la compañía y que la sostenibilidad está integrada desde el origen de la cadena de valor.
- Observando el momento de transformación que atraviesa la industria turística y más allá de vuestra propia experiencia, ¿sostenibilidad y turismo son ya un binomio inseparable?
Totalmente. El turismo depende de destinos resilientes, ecosistemas sanos y cadenas de suministro transparentes.
Nuestros objetivos son ambiciosos y dependen de la participación de todos. Cuando los equipos entienden por qué una acción es importante —desde una decisión de compra hasta cómo se gestiona un pescado— la implementación es mucho más fluida. La implicación convierte la sostenibilidad en parte de la cultura.
Además, nos ayuda a explicar la sostenibilidad a los huéspedes de forma sencilla. Por ejemplo, animarles a probar especies diferentes y de origen responsable puede reducir la presión sobre pesquerías sobreexplotadas y apoyar a comunidades locales. Cuando los empleados se sienten informados, pueden transmitir estos mensajes de manera natural y positiva, mejorando la experiencia del cliente y reforzando nuestros compromisos.
El movimiento Iberostar Wave of Change nos ha ayudado a interiorizar esta visión, conectando descarbonización, circularidad y naturaleza con el día a día de nuestras operaciones. La sostenibilidad ya no es una vía paralela: es parte esencial de cómo debe funcionar el sector para ser competitivo y proteger los destinos de los que dependemos.